domingo, abril 06, 2008

A mi pequeña hija:

Querida Frida,

Me siento muy afortunado por haberte visto nacer y haber podido tenerte entre mis brazos. De la noche a la mañana todo se ha vuelto hermoso, nunca me había sentido tan completamente feliz. Ser padre es seguramente algo para lo que nadie está preparado, sin embargo, después de haberte visto llegar he sentido una gran seguridad y confianza en la vida, dándome la certeza de que todo lo hecho ha válido la pena y que no hay nada de lo cual me pueda arrepentir si todo lo hecho me ha traído hacia ti

Aunque quiero enseñártelo a lo largo de los años, no me gustaría que te faltara la oportunidad que yo perdí cuando tenía apenas seis años, entonces mi padre murió y ya nunca lo pude oír; por eso te escribo aquí cinco cosas que considero elementales para la vida. Tal vez te podrían servir igual que a mí:

  1. Siempre da las gracias, para una persona agradecida las puertas siempre están abiertas;
  2. Da siempre lo mejor de ti, siempre se puede hacer un poco más;
  3. Aprovecha cada día y cada oportunidad y la vida te llevará a un buen lugar;
  4. No seas egoísta, comparte, nada vale la pena más que ayudar a los demás; y
  5. Procura ser un ser humano feliz, pero no se te olvide que todos los seres de la naturaleza son también nuestros hermanos.

Con todo el amor que en la vida me han dado y he recolectado para ti, tu papá.

lunes, marzo 24, 2008

El P.D. trascribe: Señales


La vida esta cargada de señales

que no he podido descifrar.

Salen al paso mientras camino

más no las puedo interpretar.


Son simples marcas imborrables

que a veces siento acariciar.

Aunque luego desconfío

y las prefiero no mirar.


El que sigue indicaciones

nunca vuelve a ser igual.

Porque sí sigues el camino,

ya no puedes regresar.


También siento escalofríos

cuando empiezo a sospechar,

que con signos el destino

me quiere revelar:


“― Juan José ¿Dónde has estado?

Te he buscado sin parar.

Sí el tiempo usaste con atino,

No te debes asustar.


Sabrás lo que en tiempo debe ser

y no te debes preocupar.

La señal sólo se entiende

cuando llegas al final.”


Oírlo fue un alivio

que permite respirar,

pero si lo escucho tal vez mi vida,

es la que está por terminar.

domingo, febrero 24, 2008

La Ruta de los Sueños XLIV

Un sueño de toda la vida
El deseo de visitar Berlín siempre estuvo en mi mente, fue una idea clara que no sé cuando comenzó, ni tenía idea de cuando iba a pasar, pero sabía que un día ocurriría y ese día hoy va a comenzar.
La suerte pinta bien, el tren ya está saliendo rumbo a la ciudad soñada y por primera vez me tocan vidrios limpios en el vagón en que viajo.
….Burg,
Por la mañana, recibí una invitación y poco después viajaba a bordo de un bonito y elegante auto Volvo color acero, me llevaron a comer al restaurante Wenzel, que es de comida típica checa y se encuentra en el centro de la ciudad. El lugar esta decorado agradablemente, con estilo medieval, aunque sencillo; las meseras visten largos vestidos blancos, sujetos a la cintura por un hilo café y traen un bello escote a la vista. Aunado a la belleza de las meseras que nos atienden, la comida es sabrosa, la suave carne esta bañada en una salsa roja cargada de especies que tiene un pegajoso sabor, es acompañada con cerveza y al terminar, un poco de Becherovka nos cae de maravilla.
…Gösen,
Las personas que me acompañan me platicaron de sus antiguos trabajos y de la manera como se lanzaron a iniciar su propio negocio en el área de los componentes hidráulicos, pero solo una de ellas hablaba un poco de inglés, así que la conversación fue entrecortada, con largos ratos de charla en alemán, que yo traté de entender y asimilar de la mejor manera. Para tal efecto, los gestos y expresiones corporales resultan muy importantes, así que hay que seguirlos muy atentamente. Lo mismo pasa con el tono de voz, al que se le debe poner especial atención pues, a veces, una sola palabra que uno pueda captar, según el tono con que se haya dicho, basta para entender lo que nuestro interlocutor nos ha querido decir.
…Genthin,
Pero ahí no acaba la cosa ¡Claro que no! es entonces cuando uno debe hacer uso de todas sus habilidades para, bien sea puntualizar o complementar el comentario de tal manera que el otro pueda percibir que uno le ha estado entendiendo y espera más, que haya interés de nuestra parte o que por lo menos se le ha comprendido. Aquí es cuando todo movimiento, facial o de manos, resulta crucial, todo murmullo y hasta la respiración deben encuadrar en el ritmo de la historia para así estar en la jugada. A veces, se pierde uno a ratos o entiende uno cosas que jamás se nos dijeron, eso es normal, lo importante es no distraerse para que a la menor oportunidad pueda uno retomar la charla y decir la última palabra, esa es la que cuenta. ¡Claro! y dar una sonrisa.
…Wusterwitz,
Tales conversaciones, por el alto grado de concentración que necesitan por lo general me dejan exhausto y me abren el apetito como sólo lo había sentido antes cuando participé en una carrera atlética de veinticinco kilómetros o cuando me fui de mi casa hasta Ensenada, que está a 80 kilómetros, en el paseo ciclista de primavera. Ahora entiendo porque muchos tratos de negocios se manejan con invitaciones a comer.
…Kirschmoeser,
Antes de salir del restaurante poso mí vista un momento sobre las agraciadas meseras que atienden el local y recuerdo que hace unos días un amigo me preguntó, vía telefónica desde los EEUU, si las alemanas eran bellas. Yo le dije que el pueblo alemán en general era difícil de describir pues en las calles yo había visto gente común, que no son ni feos ni bellos, como hay en todas partes, pero también debo decir que nunca antes había visto gente con el temple de los que he visto en este país, porque miradas frías y aspecto duro creo que sólo los alemanes lo tienen de manera natural.
…Branderburg,
Y además, fisonómicamente a Alemania le he encontrado dos extremos pues he visto personas tan bellas de rostro y cuerpo, que tal parece fuesen estatuas caminando por las calles. Altos, de ojos azules, musculosos y con rostros de bellos perfiles, no importa si son rubios o castaños, algunos parecen hijos de los dioses.
…Werder,
Por otro lado, aunque no creo ser el indicado para poder hablar de belleza física ni pretendo serlo, debo decir que en este país también me he encontrado con muchos rostros horribles, que cada vez que los veo me recuerdan historias de gnomos y duendes y al jorobado de Notradame, curiosamente todos de leyendas europeas; por algo debe ser.
…Postdam,
Algo aún más sorprendente me pasó cuando llegué por primera vez a Frankfurt am Main (Main es el río al costado del cual está ubicada la ciudad), cargando con la preocupación de que mis uno setenta y dos centímetros de estatura me fuesen a hacer el más chaparro de este país, de donde sabía se pueden encontrar fulanos de más de dos metros de altura, idea que me martirizaba; yo, un "hombre promedio" iba a ser en adelante el más enano de las reuniones, tendría que voltear a ver a todos para arriba y mantener cierta distancia para no romperme el cuello. Afortunadamente, tan pronto bajé del avión (porque fue lo primero que hice, lo juro!) pude ver y percatarme que no era el más chaparro y que había aún mucha gente de más corta estatura que yo, por lo que me sentí aliviado: toda mi vida seguiré siendo un buen hombre promedio.
…Wannsee,
Mientras veo el ganado pastando sobre una verde y plana llanura circundada por pinos, recuerdo a mi abuelo y creo que ese es el paisaje que él siempre soñó. Siempre he creído que los muertos viven en nosotros y a través de nosotros pueden ver el destino de sus hijos, sé que no todos pueden sentirlo, pues la mayoría vivimos preocupados por cosas materiales o solo entretenidos con la vida, pero desde que cambié el preocuparme por hacer dinero por el sólo hacer lo que quiero, comencé a sentir que mi padre, fallecido hace tiempo, ve las cosas cuando se las muestro y ¿por qué no? a lo mejor también mi abuelo. ¿O acaso no, si pudiésemos partir nuestra esencia en dos mitades una sería la parte de nuestra madre y otra la de nuestro padre? Y si a la vez partiésemos esas dos tendríamos las partes de nuestras abuelas y abuelos. Derivados de cuatro personas diferentes, de diferentes etapas de sus vidas, somos una interminable combinación de elementos químicos, que evolucionaron y se convirtieron en estados mentales.
El tren corre como por vías de seda y el sol brilla sobre el lado derecho del vagón que me ha llevado a través de bosques y pueblitos rumbo al este, acercándome poco a poco a la ciudad que siempre quise conocer.
…Zoologischer Garten,
Hay algo, sin embargo, que en este país me tiene encantado, eso es el hecho que nunca antes en mi vida me había sentido tan emocionado al ver niños y aquí todos me parecen encantadores. No dudo que el mejor recuerdo que me lleve de Alemania será la belleza de sus niños.
…Berlin Hauptbahnhof.

martes, febrero 05, 2008

Un Trailer comercial...

Una linda experiencia:






Un bonito recuerdo...



presenta:


Un video donde conviven
el amor y la naturaleza
entre recuerdos de aventuras






viernes, enero 25, 2008

P.D.

Cuando uno crece se va dando cuenta que las cosas que los viejos decían eran ciertas y que casi en todo tenían razón, luego uno se vuelve como ellos y no hay poder que evite que hagamos de tripas corazón.

viernes, enero 18, 2008

La Ruta de los Sueños XLIII

Sueño educativo
Parece que es malo y tal vez lo es, por eso lo intento ver bien. Su piel es roja y salpullida. De ella salen, una tras otra sin parar, ampollas que se hinchan y revientan ¡Que apestan! Le resbala pus amarillenta que hace el piso mantecoso, se siente tan asqueroso que es mejor ni voltear.
A pesar del panorama, me dan la bienvenida y me invitan a pasar. No distingo el camino ni la puerta, la luz de ahí enceguece y el humo que pasa de prisa no deja mirar. Escucho que me dicen algo que no entiendo, me hablan bajo, entre un ruido de llamas y lamentos; de todos modos lo que veo no requiere explicación, ahí es el infierno y la gente está ahí purgando sus penas.
“Las que solitos se echan encima, las que solitos quieren pagar,
aquí nadie los obliga, a venir ni a bajar”―me dicen antes de preguntar.
Echo un vistazo y me siento ajeno al lugar; eso a mí no me puede pasar, porque eso les ocurre sólo a los demás y aunque encuentro razones para todos mis conocidos, confío en que yo me voy a salvar. El tiempo se pierde por un rato y cuando abro los ojos me sorprendo, es cerca de la media noche y aunque apenas dormí unas cuantas horas, siento que llevo tendido toda la noche. No me sorprendo, sabía que estaba soñando. Sé que no estaba soñando con eso porque haya hecho algo malo, sé que fui ahí sólo de visita y he regresado satisfecho, lo que he observado me ha tranquilizado.
Es que allá he descubierto que los demonios en realidad no son malos, aunque hagan la maldad. He mirado que solo la hacen para mantenerse entretenidos y olvidarse que viven cargados de un dolor tan terrible al que nunca se acostumbraran; por eso hacen el mal, para sentir que todos sufren por igual.
A pesar de lo sombrío, este fue un sueño educativo: ahora sé que la maldad no existe, solo la falta de razones para amar.

martes, enero 01, 2008

La Ruta de los Sueños XLII

Paseo de fin de año
El fin de año se acerca y nosotros queremos vivirlo al máximo; por eso, tan pronto supimos de la posibilidad de visitar algunas ciudades del occidente alemán, tomamos una mochila y nos venimos en busca de nuevas aventuras. Llegamos a Bonn al caer la noche, viajamos como lo hace mucha gente en Alemania, utilizando un sitio en Internet llamado Mitfahrergelegenheit, donde las personas que van a viajar en auto propio anuncian su recorrido, indicando a cuantas personas pueden llevar y cuanto se cobrará, de esta manera, ellos recuperan algo de los gastos de combustible y los pasajeros que los acompañan pagan menos que en el tren, que suelo ser caro. Del camino no tengo mucho que decir, me pasó algo parecido a lo que pasó cuando fui a Praga. Entonces me preocupaba que la velocidad del tren no me permitiera tomar fotos a los paisajes pero después descubrí que el problema no era la velocidad sino el viajar en segunda clase, en donde las ventanillas siempre están sucias y todo lo que se puede ver está envuelto en un halo de lodo y brisa seca; algo parecido me pasó ahora, cuando descubrí que las autopistas alemanas, o mejor dicho, casi todas las ciudades y pueblos de este país, están es su mayor parte protegidos del ruido de las autopistas con una muralla de acero o plástico, por eso es poco lo que se puede ver desde ellas y los paisajes del campo si bien son bellos, son tan parecidos, que los ojos de un mexicano criado en la costa, acostumbrado a los cambios constantes en el panorama, se llega a sentir tan aburrido que prefiere dormir.
Sólo debo decir que hubo un punto en el camino que sobresalió entre los bosques y las colinas verdes; se trata de la antigua frontera que dividía la Alemania comunista de la capitalista. Allí se pueden ver aún restos de la barda que dividía al mundo occidental del bloque socialista, aún se ven sobrios puestos de vigilancia sobre las copas de los árboles y donde hubo una puerta fronteriza ahora está un centro de revisión de autotrasportes, que aunque aún tiene apariencia de base militar, en él tan sólo se checa el paso, peso y contenido de los tractocamiones que recorren la Unión Europea.
Bonn, la pequeña capital
Llegamos a Bonn al oscurecer, que por ser noche de invierno se dio muy temprano, y tan pronto puse los pies en la ciudad me percaté que el ambiente allí es distinto al que hasta entonces había conocido de Alemania. Ahí se oye mucho ruido, hay mucho ajetreo, encabezado por personas que en la calle tocan instrumentos musicales para ganarse una moneda. Hay muchas tiendas a lo largo de las calles, todo parece un centro comercial y, por ser temporada navideña, hay muchos puestos sobre las banquetas. El ambiente es cálido, de alegría, dinámico y despreocupado, la ciudad no es tan espectacular como Dresden o Praga, pues es pequeña, pero en cambio, tiene a su favor el calor de la gente, que sonríe en todas direcciones. Al siguiente día, mientras recorríamos el centro, me seguí percatando lo que desde el día anterior había notado, Bonn es una ciudad sencilla, con mucha historia pero abierta al mundo, por eso hay en ella mucha gente que ha venido desde otras partes, allí ví gente venida de África, de Asia, españoles, italianos, europeos del este, árabes, en fin, parece que acá no está él que no quiere estar. De entre todas las posibilidades que ofrecía la ciudad yo elegí solo una: mi deseo era, sin duda, visitar la casa de Beethoven, si es que existía alguna.
Después de recorrer unas cuantas calles, Bonn, sigo insistiendo, no es demasiado grande, llegamos a la que fue una vez la casa del compositor, que es una pequeña casa color amarillo de dos pisos y de techos muy bajitos. Esa es sólo una de las tantas casas en las que él vivió antes de irse a Viena, pero es la única que queda en pie hasta nuestros días. La casita ahora alberga recuerdos de su vida, algunas de sus pertenencias, de sus instrumentos, partituras así como retratos del compositor y de quienes lo acompañaron en su tiempo. El primer piso alberga la biografía del compositor y retratos de la época; una retorcida y ruidosa escalera nos lleva al segundo piso donde se exhiben las reliquias que pertenecieron al músico sordo; entre violines y pianos están algunas partituras escritas con una letra retorcida y pequeña que, sin embargo, son obras maestras universales. De entre ellas sobresale para mí una sonata con la que podría decir crecí espiritualmente, una pieza que me hizo viajar muy dentro de mí, hasta las lágrimas a veces, esa sonata es Claro de Luna, mi pieza favorita entre los clásicos y que comparte junto con Wish you were here de Pink Floyd, el lugar número uno de toda la música que he escuchado en mi vida. Son melodías que puedo escuchar una y otra vez sin aburrirme, que me traen recuerdos elementales de mi vida y de lo que soy. Antes de irme veo y me guardo el recuerdo de la imagen de esa partitura, letra chiquita y retorcida, no cabe duda, los genios se entienden solos.
Poco después partimos de la ciudad, a lo lejos y en lo alto de una montaña se encuentra un palacio donde me cuentan se llevaron a cabo múltiples reuniones de Estado cuando esta ciudad fue la capital. Dicen que cuando se creo la República Federal de Alemania en la parte occidental, decidieron que Bonn fuese la capital precisamente por tratarse de una ciudad pequeña y evitar así cualquier lugar a dudas de que el día en que Alemania volviese a estar unida la capital de toda Alemania sería Berlín.
Koblenz y el Deutsches Eck
Un día después tomamos el tren y, es su camino hacia el sureste, nos fue dejando ver ciudades antiguas y amuralladas como Andernach y al río que pasa junto a ellas, también vimos lo que fue una central nuclear con su enorme caldera que tras veinte años de servicio tuvo que cerrar debido a la presión de los habitantes de la zona; sobre las montañas frente al río pudimos ver castillos fortificados y, finalmente, desde la falta de un loma vimos la ciudad de Koblenz. Esta es una ciudad que se encuentra en el punto donde el río Mosel se une con el Rin, es una ciudad aún más pequeña que Bonn y es, por ende, una ciudad tranquila pero que tiene mucha afluencia turística.
Una de sus atracciones se encuentra precisamente donde se juntan los afluentes del los ríos, lugar donde está localizado un enorme monumento en honor a Wilheim I, emperador alemán y el unificador de la patría en el siglo XIX; cabe decir que Alemania, aunque tiene muchísima historia y ha existido durante siglos, es un país que nació como tal apenas en 1871 y esto se debió en gran parte al emperador Wilheim, quien además de unificar a los pueblos germanos obtuvo victorias militares que le dejaron como resultado un Estado alemán que abarcaba extensiones de lo que hoy son Francia, Austria, República Checa, Polonia, Dinamarca, Polonia y Lituania. En homenaje a este personaje ahí se encuentra hoy una gigantesca estatua ecuestre que incluye la figura del emperador. La estatua actual es una copia de la original, misma que fue destruida casi es su totalidad durante la segunda guerra y que incluso ha cambiado su significado ya que antes estaba dedicada a la gran Alemania y al deseo de que el reino que Wilheim edificó se mantuviese unido, en cambio, hoy representa sólo la unión de los Estados que libremente se han unido para formar la Bundesrepublik, es decir, la República Federal. Por tal motivo se encuentran ahí las banderas de los dieciséis Estados Federados coronados por una bandera alemana justo al frente, de cara a las aguas de los ríos. En la parte baja de la estatua se puede leer un poema que dice “Nimmer wird das Reich zerstöret, wenn ihr einig seit und treu” ―El imperio nunca será destruido mientras os mantengaís unidos y fieles―.
Regresamos a la ciudad y caminamos por sus antiguas y pequeñas calles donde se pueden ver, entre los históricos pasadizos comerciales, estatuas, pinturas y algunas otras sobresalientes decoraciones.
Antes de regresar a Bonn tomamos Glühwein (vino caliente y condimentado) y comimos papas rayadas fritas cubiertas con una jalea de manzana y también unos Pollieres, que son pequeños panquecitos bañados con crema de avellanas muy calientes, que aunque quemaban la boca, estaban increíblemente deliciosos.
Köln y su escalera al cielo
Al siguiente día, cuando llegamos a Köln (Colonia) estaba lloviendo, nos las arreglamos para dejar nuestras maletas en unos gabinetes de la estación de trenes y salimos a dar una vuelta por el centro de la ciudad, aún era temprano y podríamos andar vagueando hasta el anochecer. Lo primero que quisimos visitar fue la enorme catedral de la ciudad, que después de la de Ulm es la segunda más alta de Alemania, ¡sin dejar pasar olvidar que la de Ulm es la más alta del mundo! Y si la catedral de Pedro y María en Köln no es tan alta, si es más grande en tamaño, es decir, es verdaderamente un monstruo.
Es lo evidenciamos al momento de entrar en ella y ver su precioso diseño arquitectónico y exuberante decorado religioso; adentro se encuentran los sarcófagos de muchos personajes que ahora forman parte de su historia, tales como monarcas, santos y obispos. Además, su monstruosidad la comprobamos cuando subimos por su escalinata en espiral que tal parecía nos llevaría ante el mismo Dios pues se deben subir 509 escalones para llegar a la parte más alta a la que un ser humano normal puede llegar, que son 98 metros arriba del nivel del piso de la catedral. Después de allí se debe tener mucho valor y tal vez mucha necesidad para poder llegar a los 156 metros de altura que alcanza en total el edificio. Satisfecho y sin deseos de avanzar más, pasé unos minutos tomando fotos y admirando la vista en todas direcciones, tratando de imaginar como habrían hecho los hombres de hace siglo y medio para alcanzar esas alturas con su construcción.
No tengo idea cuantas vidas habrá costado esa edificación, pero me imagino que muchas, sobre todo si se toma en cuenta que su construcción se inicio desde el siglo XII y que cuando se terminó, alrededor del año 1880, llegó a ser el edificio más alto del mundo por algunos años. Antes de bajar visitamos el campanario y nos sentimos como pitufos frente a las enormes campanas que están allá, colgadas del cielo.
A pesar que desde esas alturas se puede ver en cualquier dirección y prácticamente todo Colonia, con río, puentes y cientos de barcos flotando entre ellos, lo más impresionante seguía siendo la Catedral, con sus góticos ventanales y techos encrespados, como bien lo ha considerado la UNESCO desde 1996, aquello es un patrimonio de la humanidad.
Al bajar, el hambre era proporcionalmente elevada como los escalones que subí, así que aprovechando la presencia de un mercado navideño a los pies de la catedral, traté de recuperar mi energías probando el puerco salvaje que resultó ser un manjar.
El día se fue rápido pero nos alcanzó para recorrer gran parte del centro de la ciudad y su zona comercial, que es enorme y se necesitaría más de un día para recorrerlo todo, además de buenas piernas; también pudimos caminar un poco junto al río y recorrer pequeñas callecillas de la parte más antigua de la ciudad.
Por la noche regresamos a casa. En el carro que nos trajo venían también otras dos personas y todos ellos se pusieron a platicar. Con tres alemanes en el carro hablando en su idioma, es difícil para mí entablar conversación. Sus ideas van y vienen sólo limitadas por la velocidad del sonido. Debido a que las autopistas no tienen límite de velocidad en grandes tramos, ellos creen que yo nunca había viajado tan rápido como hoy; seguramente imaginan que en mi país viajo en burro y que los mexicanos solemos respetar los límites de velocidad. Sí les dijera que de niño creía que máxima era un pueblo que estaba a 60 kilómetros me avientan por la ventana.
Media hora antes de llegar a Magdeburg, volteo al cielo y miró la luna llena que relumbra sobre el horizonte y recuerdo: Hhace días descubrí que los alemanes no ven en la luna una liebre, ni piensan que es de queso, para ellos la luna no es la luna, sino der Mond ¿el luno? así, con artículo masculino, y lo que ven en ella es un hombre de bigotes.
¡Tonterías! ―Digo y me pregunto:

¿Por qué a la Luna la llaman con un "el"?
¿Qué acaso no ven que es voluble
y sufre sus periodos mes a mes?
Que su luz es blanca y pura,
que es luz que no quema, que encanta;
Que brilla suave y delicada
como la mirada de una mujer enamorada;
Y llegado el momento se muestra bellamente circular,
como las nalgas de la mujer más perfecta y sensual.

Poco a poco voy conociendo el idioma y lo encuentro lleno de sorpresas y rico en expresiones; hoy he descubierto que el uso de artículos neutrales abre las posibilidades de expresión pero le quita a las cosas la ambivalencia de los géneros que los mantienen en equilibrio y, a lo largo, creo que también les quita parte de su fuerza. Seguramente de ahí viene la frialdad de carácter de los alemanes, empezando por confundir una cosa delicada como es la luna con algo completamente varonil.

miércoles, diciembre 19, 2007

Navidad 2007

Feldhamster
Hamster del campo
(Cricetus cricetus)

















Dentro de los proyectos en los cuales he venido colaborando para la organización ecologista BUND, Freunde der Erde (Amigos de la Tierra) en Sachsen-Anhalt, uno de los últimos encargos que me hicieron fue hacer los dibujos de las especies que se encuentran en peligro de extinción en esta parte de Alemania con temática navideña, esto para la campaña de fin de año de BUND; el resultado fueron las imagenes de algunos de los animales amenazados, mismas con las cuales se intenta concientizar a la población, creando relaciones de afecto con las especies locales amenazadas y hacer ver que se puede celebrar la Navidad sin dejar de lado la situación ecológica de la zona.
















Grüne Mosaikjungfer
Libelula virgen verde
(Aeshna viridis)


Groβe Bertfledermaus
Murcielago barbado grande
(Myotis Brandtii)









Rotmilan
Milano Rojo
(Milvus Milvus)
















Europäische Sumpfschildkröt
Tortuga Europea de pantano
(Emy urbicularis)


Luchs
Lince
(Lynx lynx)

Creo esta ha sido una bonita manera de terminar el año
y como por el momento no tengo otra cosa que decir,
no me queda más que desearles una muy
¡F E L I Z ---N A V I D A D!


domingo, diciembre 09, 2007

La Ruta de los Sueños XLI

El día que dormí en Dessau
Para mi amigo Héctor, el arqui, y salido de una visita que hice a esa ciudad con pretexto de una fiesta de cumpleaños.
Viernes por la tarde y nosotros vamos rumbo a Dessau, una ciudad que se encuentra algo así como 60 kilómetros de Magdeburg, mi base de operaciones. Vamos en un auto compacto color gris, atravesando bosques con ocasionales vistas sobre el río Elba.
Allá iremos a una fiesta de cumpleaños, ella se llama Sussa, cumple treinta o, por los menos, eso dice todos los años. La fiesta estará regular, así es como dicen que es siempre, será en el cuarto piso de un edificio de departamentos modernos aunque nada nuevos, se reunirán igual que cada año todos los amigos y celebraran vestidos de etiqueta. El ambiente será para mí muy alemán, sobre todo por la comida: bocadillos de pan con ensalada y quesos de todos tipos, panquecitos, cerveza y vino, otra cosa no se puede esperar.
Me será un poco difícil ambientarme porque como en cada fiesta a la que voy no faltará quien se acerque con la intención de conocerme y platicar y luego esa conversación pasará por la obligada sección de preguntas incomodas, hechas como para ponerme en entre dicho. Son preguntas que al principio me hacían sentirme desubicado, con la fuerte sensación de que no pertenezco aquí, que hacían crearme la idea de que mi vida aquí sería un problema, pero después de repetirse muchas veces más o menos la misma historia, ya todo se me resbala y me he hecho hábil para contestar, sé que sorteando todos esos obstáculos terminaré escuchando una declaración más con la misma cantaleta: ¡Que ya tengo otro amigo y ojala nos volvamos a ver, no dejes de llamar!
Tomaré algunas cervezas y comeré de todo un poco, quien quita y esta vez tengan algún invitado venido de otro lado. Me iré a dormir a la primera oportunidad. Sé también que despertaré temprano o, por lo menos, antes que los demás y me tomaré un café sentado en el balcón viendo desde arriba la ciudad. Me sentiré un poco como en mi patria pues esos edificios hechos de concreto me recordarán a los de la Ciudad de México, con sus barandales de tubo, sus puertas con marcos de ángulos metálicos y sus ventanas de cuadritos; por eso me relajaré y me pondré a leer y esperaré el momento en que nos despidamos y pueda ir, entonces sí, a visitar el lugar por el cual acepté venir a esa fiesta de cumpleaños.
Tomaremos el auto y tan pronto nos comencemos a mover, notaremos más y más el olor a monumento, algo huele a historia por acá. Luego de atravesar algunas de las calles de la ciudad llegamos a uno de los lugares que más curiosidad tenía en conocer en Sachsen-Anhalt, el nombre: la Stifting Bauhaus, ubicada en Gropiusalle 38, 06846 Dessau.
Estacionamos el auto sobre la Gropiusalle y tras los árboles de la calzada miramos aparecer el edificio, de varios pisos color blanco, una franja gris lo envuelve en su cimentación y por las ventanas se pueden ver decoraciones en rojo, azul y amarillo. Entramos por la puerta roja, que es la principal y sobre la cual se encuentra escrito con letras grandes y el nombre del edificio: BAUHAUS. Los cristales de las puertas, como las de todo el edificio, son antiguas, se ven en ellos distorsionados todos los reflejos y por un momento, se siente uno entrar en una contradicción, un edificio moderno y antiguo al mismo tiempo.

Tan pronto entramos pido un folleto en español; no hay así que pido uno en inglés, la mujer de recepción me lo da y yo lo comienzo a leer, traduciendo en mi mente, como siempre, mi deficiente inglés no me permite más:
La Fundación Bauhaus es un centro de diseño experimental, de búsqueda y enseñanza. El concepto clave de todas las áreas de trabajo de la Fundación son la reflexión crítica sobre el Modernismo y el desarrollo del Modernismo, mismo que forma el puente entre el Bauhaus histórico y el Bauhaus de hoy. La Fundación trabaja, por un lado, enfocada a conservar, buscar y resguardar la herencia cultural que posee y, por otro, a investigar aspectos comunes de desarrollo urbano, incluyendo la exploración de soluciones creativas en espacio urbano, arquitectura y diseño. La Fundación se considera así misma como un taller de atmósfera abierta que apoya la exploración y la investigación. Su trabajo está basado en los pilares del experimento creativo, la reflexión en el Modernismo y la enseñanza. La teoría y la práctica están aquí estrechamente entrelazadas. Todas las áreas de enseñanza son interdisciplinarias y trans-culturales; encajan y se construyen una sobre la otra, complementándose mutuamente. Los resultados del trabajo de la Fundación son presentados en exhibiciones, publicaciones, conferencias, lecturas y una variedad de oportunidades educacionales. Al respecto, los cursos establecidos por el Bauhaus Kolleg, mismo que fue fundado en 1999, desarrollan un rol sobresaliente. Ahí se provee de entrenamiento interdisciplinario para los egresados venidos de todas partes del mundo y se les da la oportunidad de ver más allá de las fronteras de su propia ocupación y practica diaria, ensanchando sus horizontes culturales y profesionales y siendo parte del intenso debate que ahí se lleva sobre los métodos. Cada dos años la Fundación promueve el premio Internacional “Bauhaus Award” para honrar a los jóvenes académicos y diseñadores que se han distinguido por sus innovadoras ideas y diseños aplicables a la ciudad del siglo XXI. Eventos en escenarios y festivales en el Bauhaus contribuyen con el vibrante y creativo estilo de trabajo que ahí se realiza. Cada año, numerosos visitantes de todo el mundo visitan el Bauhaus Building, mismo que ha sido declarado patrimonio cultural por la UNESCO en 1996.
La histórica Bauhaus en Dessau fue un creativo laboratorio experimental de ideas con una interdisciplinaria aproximación a la búsqueda de nuevas aportaciones contemporáneas y soluciones en diseño y arquitectura para la nueva y moderna era industrial. Fue uno de los primeros colegios de diseño moderno. El Estado Bauhaus Weimar fue fundado en 1919 por Walter Gropius para entrenar artistas, artesanos y arquitectos para trabajar como diseñadores creativos. Por razones políticas el Bauhaus se tuvo que mudar a Dessau, donde el edificio Bauhaus y siete Casas Maestras para el director y los maestros fueron construidas entre 1925/26 con el diseño del propio Walter Gropius. Bajo la dirección de Walter Gropius, Hannes Meyer y Ludwig Mies van der Rohe el Bauhaus en Dessau se hizo un nombre así mismo, principalmente debido a sus avanzadas ideas en arte, diseño y arquitectura así como por su excepcional concepto de enseñanza, con un interdisciplinario acercamiento combinando arte con tecnología. El edificio Bauhaus y las siete Casas Maestras están considerados como la clave del Modernismo en Europa, así mismo los productos de Bauhaus están reconocidos a nivel mundial como iconos del siglo XX. Indicaron el camino al Modernismo, mismo que realizaron con armonía, funcionalidad y diseño. El Bauhaus, como un colegio de diseño creativo, dejó los fundamentos del modernismo, revolucionó la forma de pensar y trabajar en el arte y la arquitectura a nivel mundial.
En ese momento la información leída del folleto me ha hecho sentir aún mayor interés en el lugar y de una vez quiero empezar el recorrido.
A los visitantes de se día nos abrieron las puertas de par en par, mostrándonos y explicándonos cada punto de importancia, como el anfiteatro que sirve para que se dicten conferencias o para presentar obras de teatro en fechas importantes. Ahí vimos la funcionalidad de las ideas desarrolladas en Bauhaus, constatándolo con varios ejemplos, como lo fue el sistema mecanizado que es la llave circular que controla la apretura de los ventanales, que se asemeja a las cerraduras de las puertas de un submarino y que colocados estratégicamente en ambos lados de la sala, permite manipular con un solo movimiento cada uno de los ventanales de cuatro ventanas cada uno; así mismo, pudimos ver el sistema de iluminación con que cuenta el aula, que está constituido por líneas de pequeñas lámparas fluorescentes que permiten que la luz se disperse por todo la aula y que acababa con la antigua tradición de contar con una sola fuente de iluminación en cada sala, que fue algo nunca visto antes de Bauhaus. Al salir, las puertas, a fin de que se abran de par en par y no interrumpan el paso a las personas, las perillas se pueden ensamblar en las paredes pues éstas cuentan con un espacio libre que les da cabida.
Es así como este edificio rompió los moldes e inició con una nueva forma de diseño y construcción arquitectónicos, buscando hacer todo más funcional, barato y rápido de realizar. Si bien el edificio se aprecia y percibe al llegar como una gran mole fría, en su interior el ambiente es diferente pues el personal se esfuerza por mantener la atmósfera de apertura e intercambio cultural que le permitió a esta institución ser considerada como una escuela de propuestas clave en el desarrollo intelectual, artístico y de forma de vida del ser humano a principios del siglo pasado.

Mientras seguimos recorriendo el edificio, nos percatamos que los diseños arquitectónicos innovadores se encuentran en cada detalle de la estructura de concreto, con líneas equilibradas y sobre todo funcionales, que los sistemas mecanizados se encuentran en cada ventanal y los colores se repiten una y otra vez con armonía, haciendo de las combinaciones de blanco, rojo, azul y gris, una marca registrada de Bauhaus.


En la escuela de diseño se buscaba funcionalidad ante todo, por eso produjeron desde sillas hasta focos, modelos que tuvieron tanto éxito que hoy los encontramos en todos lados pues cambiaron completamente con la concepción de ellos en el ser humano.
A lo largo de la historia el Bauhaus y sus integrantes sufrieron todo tipo de calamidades como persecuciones políticas, ocupaciones militares, indiferencia de los gobiernos comunistas y abandono por falta de recursos, por ello estuvo sumido en el deterioro por mucho tiempo, siendo en la década de los noventa, tras la reunificación del país, que la institución se ha logrado poner a funcionar de nuevo y en poco tiempo ha vuelto a estar presente en el panorama arquitectónico mundial y por las propuestas, conceptos y estrategias que manejan, no dudo que seguirá dando mucho de que hablar en el futuro. El modernismo es el acta de nacimiento de Bauhaus y mientras haya futuro seguramente el Bauhaus seguirá iluminando los pasos de la arquitectura.













Antes de iniciar el recorrido de regreso pasamos a echar un vistazo a las siete “Casas Maestras”, de las cuales solo quedan cinco debido a que dos fueron destruidas durante los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Esas son las casas en que vivieron Gropius, Kandinsky, Klee y muchos otros de los docentes de la escuela.
A primera vista tal vez no nos digan nada en nuestros días, son bonitas como cualquier casa grande situada entre pinos y verdor, sin embargo, tan pronto las ponemos en el contexto histórico la cosa cambia pues se transforman en los diseños innovadores de los años veintes, que establecieron los criterios que habrían de impregnar al mundo del diseño arquitectónico del siglo XX.
Dessau fue una grata experiencia y recomendar una visita es algo a lo que estoy obligado.
Ahora regresamos; Magdeburg no tarda en aparecer, está tan sólo atrás de estos bosques. Me sorprende ver muchos árboles con cinturones brillantes alrededor de sus troncos, son bandas de una cinta que se asemeja a un espejo y refleja las luces de nuestro auto nítidamente; el reflejo es destellante, tanto así que me asustó en el primer instante; en la intensa oscuridad del bosque pareciera que cientos de autos de acercan a nosotros desde todas direcciones. Las han puesto ahí solo para asustar a los animales y hacer que se alejen de la carretera evitando así que sean atropellados. Yo también me he asustado pero no me siento un animal, ni siquiera me pasa por la mente, lo que se encuentra en mis pensamientos es la posibilidad de entender la vida salvaje pues aquí, mientras trató de ver entre la oscuridad de los árboles, más allá de los reflejos de las luces de nuestro auto, me encuentro a milímetros de ello. ¿Será posible que los animales tengan el cerebro tan pequeño que sólo vivan en el primer instante como cuando yo advertí de esos reflejos? ¿No tendrán capacidad para ir un poco más allá y recapacitar en que esos son sólo los reflejos de la luz? Seguramente no, por eso salen despavoridos y corren cientos de metros hasta que se les pasa el susto.
Los reflejos se vuelven a sumir de nuevo en la oscuridad en tanto pasa otro auto y, mientras nos alejamos, he recordado y comprendido algo más. Había en la televisión de mi tierra un programa que salía (o sale todavía) todos los días a las cinco de la tarde, su nombre: Primer Impacto, con notas rojas y baratas de paparazzis y la farándula. Detestable casi todo el tiempo, pero muy popular entre los desempleados y algunas amas de casa; seguramente sus creadores descubrieron lo mismo que yo he descubierto en un bosque de Sajonia, seguramente saben que en ese primer instante es también en el que viven los animales y no les permite reflexionar. Seguramente por eso titularon así su programa, que significa prácticamente lo mismo y, seguramente, por eso tiene tanto éxito, porque también saben que así es como viven los seres sencillos y eso los hace felices.

lunes, noviembre 26, 2007

Natalia

Amanecieron en un cuarto amplío y de paredes blancas. El, aún desnudo, se levantó y abrió las ventanas, pues aunque el aire aún conservaba una agradable tibieza estaba cargado de olor a sudor. Los rayos del sol se metían por la ventana cuando ella despertó, la luz reflejada sobre las paredes era intensa y se tuvo que proteger con las sabanas que habían caído al lado de la cama; ella sintió la brisa fresca rozar su piel descubierta y oyó el sonido de las olas rompiendo suavemente en la playa; ese sonido era tan suave que posiblemente se hubiese quedado dormida de nuevo a no ser por las manos de Rogelio, que de nuevo comenzaron a tocarla, aunque ahora suavemente, como se tocan los cabellos de una niña, porque así era como él la consideraba; para él, ella no era más que una niña de ojos grandes metida en un cuerpo de mujer.

Sobre las paredes se habían dibujado extrañas figuras con los reflejos de la pistola cromada que él dejó sobre el buró; era una pistola escuadra, grande y pesada, que él sólo usaba para trabajar.

Rogelio amaba a Natalia; Aunque sabía que nunca podría tener nada más con ella, la amaba y la deseaba y a momentos pensaba que era por ella por lo único que quería seguir viviendo, porque estando a su lado olvidaba lo que cargaba en la conciencia y por eso quería que esa relación no terminara nunca, aunque luego se casara y tuviera hijos y amara a su esposa y a sus hijos, de todos modos quería seguir viendo a Natalia de vez en cuando, para amarla y protegerla con sus brazos y saber siempre que ella estaba bien.

Aunque ambos sabían que los dos estaban despiertos, se quedaron un rato en silencio, con la mirada fija uno sobre el otro pero sin verse a los ojos, tan sólo sintiendo el latir de sus corazones. Natalia disfrutaba ciegamente cada momento junto a él, le gustaba sentir con sus mejillas la tibieza y la firmeza de su cuerpo, lo disfrutaba como había disfrutado casi cada momento de su vida, aunque viviera haciendo cosas malas. Rogelio disfrutaba verla a ella, tan frágil y llena de gracia, irradiando felicidad y contagiándolo a él de alegría.

Rogelio, cuando dejaba de estar excitado, se preguntaba como era posible que una mujer como Natalia viviera así. Cómo poseyendo esa belleza y ese carisma pudiese merecer esa vida. Y como lo había hecho en otras ocasiones, abordó el tema sin reservas y preguntó:

― Dime, Natalia ¿por qué te convertiste en prostituta?

Ella sostuvo la respiración, abrió los ojos lo más que pudo, como para acabar de despertar y contestó con un tono de reproche:

― ¡Rogelio! ¿Por qué siempre eres tan directo? Ya te he dicho que no sé, que no me digas prostituta porque duele y que no eches a perder estos momentos junto a ti, que son lo que más disfruto en la vida.

Rogelio, que acariciaba los ondulados y oscuros cabellos de Natalia, le dijo:

― ¡Pero que fácil sales del atolladero! ¿Sabes? A veces te admiro, porque eres una mujer que ve todo tan sencillo y jamás te metes en complicaciones para decir las cosas. Una sola palabra te definiría: eres práctica.

― No, no soy práctica ― le dijo ― soy fácil, eso soy y no lo debo negar pero no quiero hablar de eso porque duele.

― Sí te duele es porque no eres feliz siendo así.

― ¡No, te equivocas!

― ¿Qué? ¿No me digas que te sientes feliz siendo una puta?

― No, lo que quiero decir es que sería feliz siendo como sea que fuera, lo que me duele es recordar y saber que he actuado mal y que no lo puedo remediar.

Rogelio tomó a Natalia por uno de sus hombros y la hizo voltear para verle a los ojos, tan grandes y bellos para él, que lo embelesaban:

― ¿Qué es lo que no puedes remediar? ¡Dime! ¿O acaso no me tienes confianza?

Natalia huyó a la mirada, se hizo bolita a mitad de la cama y colocó su barbilla sobre las piernas de Rogelio, luego contestó:

― Sabes que si te tengo confianza, que eres la única persona a la que le tengo confianza, pero sé que si comienzo a recordar y buscar una respuesta a todo esto terminaré llorando y no quiero que me veas así, porque al llorar soy fea y no me gusta que me veas fea. Por que luego ya no te voy a gustar y te voy a perder y luego voy a llorar más y voy a ser más fea.

― Ya no digas más, ¡Anda! tu me gustas de cualquier manera, pero creo que te debes empezar a desahogar, porque sólo así te sentirás bien y a lo mejor te puedo ayudar a encontrar la manera de que remedies lo que dices que ya no puedes remediar.

― Bueno, Querido, creo que sí te puedo contar un poco y hasta me serviría saber que piensas pero antes debemos de salir a caminar un rato por la playa, sirve que así nos da mucha hambre antes de ir a desayunar.

Rogelio aceptó, se pusieron ropas ligeras, sandalias y luego bajaron por las escaleras que llegaban hasta la playa, ahí se descalzaron y caminaron sobre la fresca arena de la mañana. La playa no era muy larga pero era ancha, en extremos había pequeños acantilados que la separaban de las otras playas de la costa, lo cual la hacia poco transitada e ideal para parejas de enamorados como ellos, aunque tal vez no estuvieran tan enamorados y, a la vez, por ser amantes, fueran algo más que una simple pareja. Primero caminaron hacia el lado donde salía el sol y luego se subieron entre las piedras en las que rompían las olas y buscaron cangrejos escondidos.

― ¡Anda, cuéntame eso que ibas a contarme! ―dijo Rogelio cuando regresaban.

Natalia bajo la mirada y la dejó estática para recordar.

― Hace muchos años, cuando mi papá y mi mamá se casaron, eran una pareja feliz, o por lo menos así se veía en las fotos, mi padre era muy guapo y mi madre era como yo…o más bien, yo me parezco mucho a como mi mamá fue entonces, pero ella era mucho más bonita, luego me tuvieron a mí y al parecer vivieron algunos años satisfechos hasta que a mi padre lo mandaron a trabajar a otro país y tardó mucho en regresar. Mamá se había descuidado y engordado, por lo que creo mi padre no sentía mucho interés en volver, él nos mandaba dinero más o menos de forma regular y con eso creía estar cumpliendo. Yo estaba muy chiquita así que me es imposible recordar, pero si me acuerdo que de pronto ya no volví a mirar a mi mamá y luego mi papá regresó y se dio cuenta que mi madre se había ido con otro y le contaron que ella había andado con otros hombres por despecho luego de enterarse que él tenía otra familia en el extranjero y no pensaba regresar. Mi padre se fue de nuevo y me dejó encargada con una tía, sólo siguió mandando dinero hasta que un día regresó y me llevó a vivir con él. Yo siempre fui rebelde y crecí peleándome con mi papá, reprochándole por habernos dejado solas y siempre con la idea de que no me quería, por eso luego me fui a vivir de la casa y anduve de arriba para abajo, de vez en cuando regresaba con mi tía y raras veces lo visitaba a él. Así pasaron varios años y un día en que pasé a verlo lo encontré muy mal de salud, me preguntó acerca de mi vida, entonces me dijo que ya sabía en lo que andaba y me contó muchas cosas que no sabía, de todo lo que ahora te estoy contando, y me dio instrucciones de que hacer si el moría. Yo no le presté atención, no quería escuchar malas noticias, lo mío eran las fiestas o cualquier otra cosa que me pusiera alegre, no quería oír más cosas tristes, por eso no le hice caso, pensé que luego se compondría y me fui. A los meses regresé a visitarlo, ni me acordaba que estaba enfermo, la vida descontrolada de ese tiempo me absorbía. Entonces me dijeron que había muerto y no supe siquiera donde lo habían enterrado, un vecino me entregó una cajita abierta, que dicen que él dejó para mí, estaba medio vacía, se notaba que la habían esculcado. Hay encontré una carta en la que mi padre me decía que hacer con los bienes que el tenía y como usarlos para salir adelante pero no estaban los papeles, el vecino no me supo dar razón, me dijo que muchos la vieron y no sabían que hacer con ella, ni a quien llamar y anduvo de mano en mano. Tampoco pude encontrar las cosas de valor que mencionó en la carta. Nada, todo se perdió. Me sentí como una estúpida, más de lo que ya era. En la carta mi padre me dijo algo que me dolió mucho, porque era lo mismo que yo sentía, pero no sabía como explicármelo…

Ambos caminaban con la mirada clavada en la arena mojada, el bello paisaje que los rodeaba había quedado muy distante, ahora ambos estaban lejos, en los rincones de la soledad que dejaron los recuerdos de Natalia.

Ella empezó a llorar, se detuvo y se recargó en Rogelio, quien la había descubierto trabajando en una casa de citas de donde la sacó una noche y la llevó a su casa, para admirarla y hacerle el amor.

Natalia prosiguió: Mi padre escribió que conmigo había pagado sus pecados y me dijo que eso lo aceptaba, que tal vez se lo merecía, pero no aceptaba que yo llevara una vida así por su culpa. Me pidió que enderezara mi camino, que yo no tenía por que pagar por lo que no hice, que no me dejara arrastrar por la corriente de mierda, que eso no me llevaría a ningún lado más que al infierno, porque, según él, el infierno si existe, está en la cabeza de uno y cuando se envejece, es en lo último que vivimos, en el infierno de recuerdos que guardamos.

Después de un momento se percataron que tenían los pies metidos en el agua, la marea comenzaba a subir. Rogelio la abrazaba y Natalia no quería irse de ahí, en los brazos de aquel hombre se sentía protegida pero sobre todo, comprendida. Además, ambos sabían que daba igual, la hora del desayuno ya había pasado.

Mientras Natalia humedecía con lágrimas la guayabera blanca de Rogelio, él tenía otros pensamientos que la unían más a ella; pensaba en lo parecidos que eran sus pasados y sus vidas y se preguntaba qué hubiese respondido si ella le hubiese hecho la misma pregunta sobre su profesión. Y cavilaba si valdría la pena sacar a esa mujer de esa vida porque, según veía, ella no había hecho otra cosa que pagar por los errores de sus padres y si ella cometió errores, era mejor dejarlos en el pasado, donde ya estaban, el tampoco era un santo ni estaba limpio de pecado. Más bien pensaba que tal vez estaban hechos el uno para el otro y que, tal vez, ella podría ser la madre de los hijos que un día él quería tener.