¡Malditos! Malditos, malditos,
¡Malditos! Malditos, malditos
¡Malditos! Malditos, porque
¡Malditos! Por los niños sin futuro
¡Malditos, malditos, malditos!
Por haberme hecho llorar.
Bitacora de ideas de una mente libre
soldados soviéticos caídos en los combates que se libraron de puerta en puerta para liberar esta ciudad de los últimos miembros de un régimen perdido. Curiosamente, el monumento quedó en la zona occidental de la ciudad, específicamente en la parte controlada por los ingleses, no obstante, los aliados occidentales aprobaron su permanencia e incluso, durante los años de la guerra fría, permitieron que soldados soviéticos acantonados en Berlín oriental mantuviesen ahí una guardia de honor en memoria de los camaradas perdidos.
Decido caminar alrededor y voy apreciando, bajo banderas alemanas ondeando en lo alto y apuntando a cada uno de los puntos cardinales, fachadas adornadas con rostros germánicos y otras figuras de hombres y mujeres que representan el arte, la ciencia, la educación o la alimentación del pueblo; al costado del Reichstag se encuentra el Spree, que es el río más interesante que he visto en mi vida, serpenteando entre históricos y modernos edificios, llevando barcos llenos de turistas, es un espectáculo estar ahí.
La biografía
ntí, porque son dos tomos sobriamente ilustrados que, a blanco y negro, narran la historia de un país que a lo largo de los siglos ha visto tiranías, invasiones, revoluciones y bombardeos, en fin, casi todo, exceptuando, tristemente, la libertad. Fue durante la última revolución donde inicia esta historia, cuando un movimiento El Velo
Mientras uno lee esta historia, uno va creciendo junto a Marjane, acompañándola en su obligación de llevar el pelo escondido bajo el velo, viéndola negándose a renunciar a escuchar la música de moda, aferrándose a no dejar de acudir a fiestas juveniles donde se toma alcohol a pesar la prohibición existente, aún sabiendo que en
ello se arriesga hasta la vida, y se le ve luchando entre su propia identidad y la realidad reflejada en el espejo, haciéndonos sentir lo que es crecer en una ciudad acosada por la guerra, bajo un gobierno fundamentalista que ha impuesto su fe y que persigue a sus opositores mientras la ciudad se va llenando (o vaciando según se les cuente por vivos o muertos) de víctimas de la opresión, de los bombardeos y el hambre.
También vemos como los que sobreviven se resignan a decir adiós a la esperanza de encontrar paz en su propia tierra o se van tan lejos y pronto como pueden.La pequeña Marjane crece sabiendo que existe un mundo más allá de lo que ella puede ver y mejor de lo que ella conoce, un mundo donde los hombres pueden ver sin miedo a las mujeres a los ojos, un mundo donde las mujeres pueden andar libres por la calle, donde cada quien se puede vestir como le
plazca o dejarse acompañar por quien lo desee, un mundo donde no existe temor de la política o a la religión, un mundo donde simplemente se puede vivir siendo libre y ella se fue a buscarlo. La historia de Marjane me hizo sentir que la lucha por la libertad debe ser la lucha personal de cada ser humano en cualquier parte del mundo en que se encuentre porque, de quedarnos cruzados de brazos, la historia de Irán bien podría ser una triste predicción de la historia del mundo.
Ahora bien, la de Marjane es la historia de una niña que creció en una familia donde se manejaba Cadillac y se contaba con sirvienta; no me alcanza la imaginación para hacerme una idea de lo que puede ser la vida de una persona sin esa posición en esa sociedad, pero lo que sobre todo no me puedo imaginar, es cuales serán las perspectivas para que una vida así llegue a tener un final feliz.
Mientras tanto, me seguiré informando para ver el momento en que en Irán las cosas cambien para bien de sus habitantes, porque estoy seguro que en Irán, como en cualquier otro país, hay hombres y mujeres que merecen tener razones para sonreír.